Miércoles 10 Febrero 2010 |
18:00 WOODY ALLEN (4)
Annie Hall, Woody Allen, 1977. Int.: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts. USA. VOSE. 93 min.
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20:00 JOSEPH LOSEY (10)
A Doll´s House / Chantaje contra una esposa, Joseph Losey, 1973. Int.: Jane Fonda, David Warner, Trevor Howard. Gran Bretaña-Francia. VOSE(*). 106 min. 16 mm.
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22:00 WOODY ALLEN (5)
Manhattan, Woody Allen, 1979. Int.: Woody Allen, Diane Keaton, Muriel Hemingway. USA. VOSE. 96 min.
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Jueves 11 Febrero 2010 |
18:00 WOODY ALLEN (5)
Manhattan, Woody Allen, 1979. Int.: Woody Allen, Diane Keaton, Muriel Hemingway. USA. VOSE. 96 min.
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20:00 WOODY ALLEN (4)
Annie Hall, Woody Allen, 1977. Int.: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts. USA. VOSE. 93 min.
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22:00 JOSEPH LOSEY (10)
A Doll´s House / Chantaje contra una esposa, Joseph Losey, 1973. Int.: Jane Fonda, David Warner, Trevor Howard. Gran Bretaña-Francia. VOSE(*). 106 min. 16 mm.
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Viernes 12 Febrero 2010 |
18:00 JOSEPH LOSEY (11)
Mr. Klein / El otro señor Klein, Joseph Losey, 1976. Int.: Alain Delon, Jeanne Moreau, Suzanne Flon. Francia. VOSE. 123 min.
Si hubiera que analizar a este gran realizador tal como él acostumbra con los protagonistas de sus filmes, hallaríamos dos Losey bien distintos: uno el que gusta de presentarnos al hombre enfrentado a conflictos raciales o sociales; otro, el que lo estudia en su calidad de animal solitario, tal como en El sirviente, en su relación con los otros hombres, a la vez solidarios o enemigos. Estos dos Losey, estas dos formas diferentes de análisis llevadas a cabo en el cine actual sólo por un puñado de maestros, vienen a coincidir en su obra, gracias a una serie de estructuras dramáticas diferentes, sobre las que prima a menudo la que se deriva de los relatos policíacos. Así, este señor Klein hedonista de la Francia ocupada gracia s a su conciencia laxa y a los bienes que a bajo precio consigue de los judíos perseguidos, ve un mal día su bienestar amenazado por otro señor Klein, que a sus espaldas medra, se oculta y utiliza su nombre para actividades bien distintas a las suyas. El cómo el primero llega a sentirse afectado por el peligro del segundo y el por qué de su afán por no aceptar sus problemas que, sin embargo, le llevarán a compartir su destino, se narran en el filme, a través, de un rompecabezas implacable y complicado, fruto del buen saber del guionista italiano Franco Solinas. Nada sobra en la película, desde un Delón en una de sus mejores interpretaciones, hasta Jeanne Moreau, amante otoñal de siempre en un viejo castillo irreal que parece flotar sobre las crueles miserias de la guerra. La búsqueda del segundo señor Klein se va cumpliendo, paso a paso, en progresión lenta pero eficaz, segura, aunque no del todo convincente. Y en ello reside quizás, el único fallo de la película: En la pretensión de erigir al protagonista en héroe. Losey, que en sus filmes con Pen Barzman suele llegar al fondo de sus personajes, en esta historia de Solinas, con sus judíos ricos y pobres que aplauden sus propios espectáculos o tiemblan rumbo a los campos de exterminio, a medio camino de su narración, hace perder fuerza a la anécdota desde el momento en que Delón, con su dinero y pasaporte en regla, renuncia a su libertad y decide volverse para conocer a su sosias, adoptando, en cierto modo, su acción y pensamiento, hasta la prueba suprema de la muerte. El proceso del primer señor Klein, a lo largo del filme, no permite justificar tal decisión final. Si se trata de un homenaje, a un pueblo perseguido como tantos filmes de Losey, tal homenaje iba ya implícito en la historia, pero la conversión del Klein hedonista en el otro del cual, tan sólo la voz conoce y conocemos, viene como forzada, como broche escogido para fin de este relato en donde los dos Losey, el artesano y el artista, brillan en ocasiones a la altura de los clásicos.
JESUS FERNANDEZ SANTOS El País 18/02/1977
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20:15 WOODY ALLEN (6)
Stardust Memories / Recuerdos, Woody Allen, 1980. Int.: Woody Allen, Charlotte Rampling, Marie-Christine Barrault. USA. VOSE. 89 min.
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22:00 JOSEPH LOSEY (12)
Les routes du sud / Las rutas del sur, Joseph Losey, 1977. Int.: Yves Montand, Miou-Miou, Laurent Malet, José Luis Gómez. España-Francia. VE. 97 min.
En esta película, coproducción hispano-francesa, se han reunido variados y destacados talentos: Un director excepcional, Joseph Losey, Al que no hay que presentar a los aficionados pues su personalidad y su obra es bien conocida; un guionista español, afincado en Francia desde hace años, Jorge Semprún, y actores tan notables como Yves Montand y José Luis Gómez. El resultado es una cinta compleja y al mismo tiempo atrayente, que permite interpretaciones en distintos planos y vías. Película que escapa de modo completo a la vulgaridad, con una carga analítica considerable, totalmente centrada en nuestro tiempo más inmediato. Los personajes esenciales del filme son Jean Larrea, guionista de cine y escritor de fama; su esposa, Eva, compañera de muchos años de lucha; su hijo, Laurent, cuyas relaciones con su padre son más que difíciles, y Julia, la amiga de Laurent, que se convierte también en compañera ocasional del padre. El guión de Semprun, de influjo decisivo en la cinta, y la cámara de Losey nos van revelando realidad y los sueños de estos personajes, sin que se escape a su análisis el del momento político y social en que vivimos y la postura de estos seres ante las urgencias del instante. Para comprender algo mejor la película conviene leer o haber leído la obra de Jorge Semprún Autobiografía de Federico Sánchez, que si bien ha merecido algunas criticas por su estilo literario, constituye sin duda un testimonio lúcido sobre la vida de un militante comunista que es expulsado del partido por no compartir las tesis de los dirigentes. Este escritor, este intelectual que se esconde bajo el apodo de guerra de Federico Sánchez -en la guerra de la clandestinidad-, tiene muchas cosas en común con Jean Larrea, el protagonista de Las rutas del sur. Como él, es español; como e él ha conocido la guerra civil en su infancia y después el exilio. Como él lucho en la resistencia, perteneció al Partido para, después de 20 años de estalinismo, combatir a Stalin. Al igual que Larrea hará un esfuerzo, a veces casi desesperado, por hallarse a si mismo, por seguir su camino, lejos de los dogmatismos, de vuelta de la militancia dogmática y con un escepticismo que lo recubrirá todo. Larrea, como antes decíamos, mantiene difíciles relaciones con su hijo. Ambos no se comprenden. Les separan los recuerdos, la memoria constante, reiterativa de Jean; tantos años de lucha antifranquista, el sentido de la c1andestinidad. "Sin memoria no puede haber estrategia" Así justifica Jean sus saltos atrás, su retorno constante al "paraíso de la memoria". Entretanto, Laurent, en la veintena, vive el presente y quiere acabar con los viejos fantasmas. Lucha, al propio tiempo, contra la sombra del padre, viviendo en su carne un complejo de Edipo. Ambos son escritores; ambos aman a la misma mujer. Sus semejanzas acaban por separarles. Eva, tantos años compañera de Jean, muere en accidente de circulación en un viaje clandestino a España, a la España de los últimos estertores del franquismo, en 1975. Jean y Laurent se verán marcados por esta pérdida. (...) Pelícu1a colmada de sugerencias, de reflexiones sociales y políticas. Losey refleja el espíritu de Semprun con la precisión de una cámara de estilo clásico, en la que la narración cinematográfica va surgiendo a un ritmo sabiamente medido. Cinta, en definitiva, muy estimable, que abre interesantes caminos a nuestro cine que no debe perderse el buen aficionado.
VAZQUEZ-PRADA en Heraldo de Aragón
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Sábado 13 Febrero 2010 |
18:00 WOODY ALLEN (6)
Stardust Memories / Recuerdos, Woody Allen, 1980. Int.: Woody Allen, Charlotte Rampling, Marie-Christine Barrault. USA. VOSE. 89 min.
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19:45 JOSEPH LOSEY (12)
Les routes du sud / Las rutas del sur, Joseph Losey, 1977. Int.: Yves Montand, Miou-Miou, Laurent Malet, José Luis Gómez. España-Francia. VE. 97 min.
En esta película, coproducción hispano-francesa, se han reunido variados y destacados talentos: Un director excepcional, Joseph Losey, Al que no hay que presentar a los aficionados pues su personalidad y su obra es bien conocida; un guionista español, afincado en Francia desde hace años, Jorge Semprún, y actores tan notables como Yves Montand y José Luis Gómez. El resultado es una cinta compleja y al mismo tiempo atrayente, que permite interpretaciones en distintos planos y vías. Película que escapa de modo completo a la vulgaridad, con una carga analítica considerable, totalmente centrada en nuestro tiempo más inmediato. Los personajes esenciales del filme son Jean Larrea, guionista de cine y escritor de fama; su esposa, Eva, compañera de muchos años de lucha; su hijo, Laurent, cuyas relaciones con su padre son más que difíciles, y Julia, la amiga de Laurent, que se convierte también en compañera ocasional del padre. El guión de Semprun, de influjo decisivo en la cinta, y la cámara de Losey nos van revelando realidad y los sueños de estos personajes, sin que se escape a su análisis el del momento político y social en que vivimos y la postura de estos seres ante las urgencias del instante. Para comprender algo mejor la película conviene leer o haber leído la obra de Jorge Semprún Autobiografía de Federico Sánchez, que si bien ha merecido algunas criticas por su estilo literario, constituye sin duda un testimonio lúcido sobre la vida de un militante comunista que es expulsado del partido por no compartir las tesis de los dirigentes. Este escritor, este intelectual que se esconde bajo el apodo de guerra de Federico Sánchez -en la guerra de la clandestinidad-, tiene muchas cosas en común con Jean Larrea, el protagonista de Las rutas del sur. Como él, es español; como e él ha conocido la guerra civil en su infancia y después el exilio. Como él lucho en la resistencia, perteneció al Partido para, después de 20 años de estalinismo, combatir a Stalin. Al igual que Larrea hará un esfuerzo, a veces casi desesperado, por hallarse a si mismo, por seguir su camino, lejos de los dogmatismos, de vuelta de la militancia dogmática y con un escepticismo que lo recubrirá todo. Larrea, como antes decíamos, mantiene difíciles relaciones con su hijo. Ambos no se comprenden. Les separan los recuerdos, la memoria constante, reiterativa de Jean; tantos años de lucha antifranquista, el sentido de la c1andestinidad. "Sin memoria no puede haber estrategia" Así justifica Jean sus saltos atrás, su retorno constante al "paraíso de la memoria". Entretanto, Laurent, en la veintena, vive el presente y quiere acabar con los viejos fantasmas. Lucha, al propio tiempo, contra la sombra del padre, viviendo en su carne un complejo de Edipo. Ambos son escritores; ambos aman a la misma mujer. Sus semejanzas acaban por separarles. Eva, tantos años compañera de Jean, muere en accidente de circulación en un viaje clandestino a España, a la España de los últimos estertores del franquismo, en 1975. Jean y Laurent se verán marcados por esta pérdida. (...) Pelícu1a colmada de sugerencias, de reflexiones sociales y políticas. Losey refleja el espíritu de Semprun con la precisión de una cámara de estilo clásico, en la que la narración cinematográfica va surgiendo a un ritmo sabiamente medido. Cinta, en definitiva, muy estimable, que abre interesantes caminos a nuestro cine que no debe perderse el buen aficionado.
VAZQUEZ-PRADA en Heraldo de Aragón
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21:45 JOSEPH LOSEY (11)
Mr. Klein / El otro señor Klein, Joseph Losey, 1976. Int.: Alain Delon, Jeanne Moreau, Suzanne Flon. Francia. VOSE. 123 min.
Si hubiera que analizar a este gran realizador tal como él acostumbra con los protagonistas de sus filmes, hallaríamos dos Losey bien distintos: uno el que gusta de presentarnos al hombre enfrentado a conflictos raciales o sociales; otro, el que lo estudia en su calidad de animal solitario, tal como en El sirviente, en su relación con los otros hombres, a la vez solidarios o enemigos. Estos dos Losey, estas dos formas diferentes de análisis llevadas a cabo en el cine actual sólo por un puñado de maestros, vienen a coincidir en su obra, gracias a una serie de estructuras dramáticas diferentes, sobre las que prima a menudo la que se deriva de los relatos policíacos. Así, este señor Klein hedonista de la Francia ocupada gracia s a su conciencia laxa y a los bienes que a bajo precio consigue de los judíos perseguidos, ve un mal día su bienestar amenazado por otro señor Klein, que a sus espaldas medra, se oculta y utiliza su nombre para actividades bien distintas a las suyas. El cómo el primero llega a sentirse afectado por el peligro del segundo y el por qué de su afán por no aceptar sus problemas que, sin embargo, le llevarán a compartir su destino, se narran en el filme, a través, de un rompecabezas implacable y complicado, fruto del buen saber del guionista italiano Franco Solinas. Nada sobra en la película, desde un Delón en una de sus mejores interpretaciones, hasta Jeanne Moreau, amante otoñal de siempre en un viejo castillo irreal que parece flotar sobre las crueles miserias de la guerra. La búsqueda del segundo señor Klein se va cumpliendo, paso a paso, en progresión lenta pero eficaz, segura, aunque no del todo convincente. Y en ello reside quizás, el único fallo de la película: En la pretensión de erigir al protagonista en héroe. Losey, que en sus filmes con Pen Barzman suele llegar al fondo de sus personajes, en esta historia de Solinas, con sus judíos ricos y pobres que aplauden sus propios espectáculos o tiemblan rumbo a los campos de exterminio, a medio camino de su narración, hace perder fuerza a la anécdota desde el momento en que Delón, con su dinero y pasaporte en regla, renuncia a su libertad y decide volverse para conocer a su sosias, adoptando, en cierto modo, su acción y pensamiento, hasta la prueba suprema de la muerte. El proceso del primer señor Klein, a lo largo del filme, no permite justificar tal decisión final. Si se trata de un homenaje, a un pueblo perseguido como tantos filmes de Losey, tal homenaje iba ya implícito en la historia, pero la conversión del Klein hedonista en el otro del cual, tan sólo la voz conoce y conocemos, viene como forzada, como broche escogido para fin de este relato en donde los dos Losey, el artesano y el artista, brillan en ocasiones a la altura de los clásicos.
JESUS FERNANDEZ SANTOS El País 18/02/1977
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