Miércoles 30 Mayo 2012 |
18:00 KING VIDOR (3)
Show People / Espejismos, King Vidor, 1928. Int.: Marion Davies, William Haines, King Vidor. USA. Muda Rót. Ing. y Cast.(*). 80 min. 16 mm.
|
20:00 FRITZ LANG (25)
Le Mépris / El desprecio, Jean-Luc Godard, 1963. Int.: Brigitte Bardot, Jack Palance, Fritz Lang. Francia-Italia. VOSE. 103 min.
|
22:00 KING VIDOR (4)
Hallelujah / Aleluya, King Vidor, 1929. Int.: Daniel L. Haynes, Nina Mae McKinney, William E. Fountaine. USA. VOSE(*). 99 min. 16 mm.
|
Jueves 31 Mayo 2012 |
18:00 FRITZ LANG (26)
Human Desire / Deseos Humanos, Fritz Lang, 1954. Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford. USA. VOSE. 90 min
Esta segunda adaptación de La bestia humana, la novela de Émile Zola (la primera es de Jean Renoir), no tuvo éxito hacia la mitad de los años cincuenta. Los críticos tampoco arrimaron el hombro para aupar al filme, que no tardó en eclipsarse. Más tarde, en su estreno en Europa, obtuvo una acogida más atenta, pero tampoco provocó entusiasmos, salvo en revistas especializadas de escasa audiencia.
Incluso en los reductos cinéfilos se le regatearon méritos que más tarde otros consideraron virtudes. Por ejemplo, su premeditada simplificación de la trama argumental, que el guionista Hayes -de acuerdo con Lang y siguiendo instrucciones suyas- redujo a un esquema de tiralíneas -a la manera sin curvas del tren que recorre de cabo a rabo la composición del filme y que es casi su protagonista oculto o cuando menos su metáfora esencial- los enrevesamientos argumentales del relato original.
El jugo de este relato, la disposición de las pasiones que narra, permanecen, pero permanecen de manera diferente a la de la novela y a la del filme de Renoir, que está más escorado que éste a la letra. Así, uno de los aspectos más discutidos de Deseos humanos fue su identidad propia respecto de la novela. No se tuvo en cuenta el esfuerzo de creación de imágenes ya desde las páginas del guión. Por el contrario, la virtud de tener una acusada identidad propia fue tildado de traición. Disparate absoluto, pues Deseos humanos es un filme modélico en este aspecto, una adaptación que no es simple traducción, que es recreación de la historia en que se inspira con otro lenguaje y con otro dispositivo arquitectónico, ajeno a la literatura. Pocos filmes menos literarios que éste, pese a estar basado en un monumento literario.
Las imágenes de vías de ferrocarril, ese asombroso juego de planos subjetivos en vertiginoso movimiento hacia adelante, es un instante clave para el entendimiento de la película: la imagen de la fatalidad, encarrilada en un trazado sin salida, que adelanta la composición interior de las situaciones y las pasiones desatadas que componen Deseos humanos. Es Lang en plena posesión de su capacidad para crear tragedias, combinaciones entre brutales movimientos aníminos y espaciales. En cuanto subimos con la cámara a la cabina de la inquietante locomotora intuimos que estamos en uno de esos espacios interiores, o encerronas subterráneas, que Lang emplea habitualmente para expresar los laberintos del alma de sus personajes. Y se presiente el acorde trágico del filme en su totalidad desde el mismísimo comienzo.
El resto es una lección de geometría del espíritu, encerrado en los límites de tres cerebros en los que no cabe, en los que se siente encarcelado: tres portentosos personajes, que trenzan una situación de enorme complejidad resuelta con una simplicidad asustante. Y ahí llega otra hermosura de esta obra genial: Gloria Grahame, Glenn Ford y Broderick Crawford. Sobre todo la primera, actriz impar que murió hace unos años casi olvidada y de la que dijo Bertrand Tavemier ni más ni menos "que parece creada para el cine negro, a no ser que el cine negro esté creado para ella". ¿Qué decir de su terrible y bellísima creación de la bestia humana que galvaniza a este filme, negro donde los haya?
Ángel Fernández-Santos (El País 17-7-90)
|
20:00 KING VIDOR (3)
Show People / Espejismos, King Vidor, 1928. Int.: Marion Davies, William Haines, King Vidor. USA. Muda Rót. Ing. y Cast.(*). 80 min. 16 mm.
|
22:00 FRITZ LANG (27)
Moonfleet, Fritz Lang, 1955. Int.: Stewart Granger, George Sanders, Joan Greenwood. USA. VOSE. 87 min.
Fritz Lang entró en la, historia del cine norteamericano por la puerta de, uno de sus estudios más brillantes pero más conservadores, la Metro Goldwyn Mayer. Allí, en 1936, recién escapado del nazismo, hizo, con verdadera furia, Furia, filme de genio radical que sufrió cortes de censura tanto en el guión como en el celuloide y que hizo ganarse a Lang el recelo a perpetuidad de sus patronos hollywoodenses. Tuvieron que pasar casi veinte años para que la Metro olvidase el poder transgresor de aquel filme y encargase otro al, como se le conocía, en los predios de Irving Thalberg, bastardo teuton. Este, filme fue Moonfleet, película de encargo que Lang aceptó rodar después de algunas modificacíones aparentemente insustanciales en el guión. Pero fue a través de éstas cuenta Lotte Eisner, por donde Lang, con endiablada habilidad, abrió las grietas por donde filtrar a una história que le era ajena los rasgos de su universo poético personal. El resultado fue bello y en algunos instantes maravilloso. Hoy, después de treinta años, la vigencia, tersura y vivacidad del filme son admirables.
El éxito del cine de Spielberg, Lucas y otros cultivadores actuales del cine de aventura fantástica ha desempolvado este filme que tiene mucho que ver, con el que les encumbra. Con menos medios, Lang da magistrales lecciones, de ritmo, emoción y arte de la aventura profunda. Lo que ahora se consigue, y no siempre bien, con un manojo de sofísticados aparatos trucadores, Lang lo hizo de manera insuperable con insuperable simplicidad. Los cortes sufridos por el filme, el happy end impuesto por la casa y las interferencias que sufrió hicieron a Lang insufrible el recuerdo de esta obra suya.
Pero en sus últimos años cambió de opinión y llegó a aceptar el odiado final impuesto, que tiene más miga que la de su aparente ingenuidad. El denso subsuelo de Moonfleet aprieta sobre este final convencional y lo empapa de una rara inquietud, que queda flotando.
Moonfleet es de esas películas que se devoran con tal, transparencia que el espectador no cae en sus negruras y opacidades hasta después de la proyección, en la que ha estado embebido por la mágica y matemática fluencia de la aventura. Se contempla Moonfleet como se suspira. El lado inquietante sale a flote cuando el suspiro ha pasado y se recapacita sobre sus oscuras resonancias, que quedan en la memoria y tiñen el celuloide con los colores secretos del celuloide soñado.
En este filme de encargo Lang introdujo algunas de las cuestiones mayores de su insondable mundo: la ambigüedad tras la exactitud de sus imágenes; la verticalidad de su visión geométrica de la aventura humana; la imprecisión de límites entre sus enunciados visuales del Mal y del Bien; el puente, de perturbadora familiaridad entre lo angélico y lo maléfico.
Todo esto, y mucho más, discurre sobre secuencias fascinadoras, engarzadas por un ritmo calmoso pero lleno de trepidación interior, que salta de composiciones de, exquisita sensibilidad pictórica, de tal manera que cada plano es un acto y cada acto una gloria de la inventiva, una sucesiónde joyas de Cine puro, no contaminado, clásico.
Ángel Fernández-Santos (El País 9-9-87)
|
Viernes 1 Junio 2012 |
18:00 FRITZ LANG (25)
Le Mépris / El desprecio, Jean-Luc Godard, 1963. Int.: Brigitte Bardot, Jack Palance, Fritz Lang. Francia-Italia. VOSE. 103 min.
|
20:00 KING VIDOR (4)
Hallelujah / Aleluya, King Vidor, 1929. Int.: Daniel L. Haynes, Nina Mae McKinney, William E. Fountaine. USA. VOSE(*). 99 min. 16 mm.
|
22:00 FRITZ LANG (26)
Human Desire / Deseos Humanos, Fritz Lang, 1954. Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford. USA. VOSE. 90 min
Esta segunda adaptación de La bestia humana, la novela de Émile Zola (la primera es de Jean Renoir), no tuvo éxito hacia la mitad de los años cincuenta. Los críticos tampoco arrimaron el hombro para aupar al filme, que no tardó en eclipsarse. Más tarde, en su estreno en Europa, obtuvo una acogida más atenta, pero tampoco provocó entusiasmos, salvo en revistas especializadas de escasa audiencia.
Incluso en los reductos cinéfilos se le regatearon méritos que más tarde otros consideraron virtudes. Por ejemplo, su premeditada simplificación de la trama argumental, que el guionista Hayes -de acuerdo con Lang y siguiendo instrucciones suyas- redujo a un esquema de tiralíneas -a la manera sin curvas del tren que recorre de cabo a rabo la composición del filme y que es casi su protagonista oculto o cuando menos su metáfora esencial- los enrevesamientos argumentales del relato original.
El jugo de este relato, la disposición de las pasiones que narra, permanecen, pero permanecen de manera diferente a la de la novela y a la del filme de Renoir, que está más escorado que éste a la letra. Así, uno de los aspectos más discutidos de Deseos humanos fue su identidad propia respecto de la novela. No se tuvo en cuenta el esfuerzo de creación de imágenes ya desde las páginas del guión. Por el contrario, la virtud de tener una acusada identidad propia fue tildado de traición. Disparate absoluto, pues Deseos humanos es un filme modélico en este aspecto, una adaptación que no es simple traducción, que es recreación de la historia en que se inspira con otro lenguaje y con otro dispositivo arquitectónico, ajeno a la literatura. Pocos filmes menos literarios que éste, pese a estar basado en un monumento literario.
Las imágenes de vías de ferrocarril, ese asombroso juego de planos subjetivos en vertiginoso movimiento hacia adelante, es un instante clave para el entendimiento de la película: la imagen de la fatalidad, encarrilada en un trazado sin salida, que adelanta la composición interior de las situaciones y las pasiones desatadas que componen Deseos humanos. Es Lang en plena posesión de su capacidad para crear tragedias, combinaciones entre brutales movimientos aníminos y espaciales. En cuanto subimos con la cámara a la cabina de la inquietante locomotora intuimos que estamos en uno de esos espacios interiores, o encerronas subterráneas, que Lang emplea habitualmente para expresar los laberintos del alma de sus personajes. Y se presiente el acorde trágico del filme en su totalidad desde el mismísimo comienzo.
El resto es una lección de geometría del espíritu, encerrado en los límites de tres cerebros en los que no cabe, en los que se siente encarcelado: tres portentosos personajes, que trenzan una situación de enorme complejidad resuelta con una simplicidad asustante. Y ahí llega otra hermosura de esta obra genial: Gloria Grahame, Glenn Ford y Broderick Crawford. Sobre todo la primera, actriz impar que murió hace unos años casi olvidada y de la que dijo Bertrand Tavemier ni más ni menos "que parece creada para el cine negro, a no ser que el cine negro esté creado para ella". ¿Qué decir de su terrible y bellísima creación de la bestia humana que galvaniza a este filme, negro donde los haya?
Ángel Fernández-Santos (El País 17-7-90)
|
Sábado 2 Junio 2012 |
18:00 FRITZ LANG (27)
Moonfleet, Fritz Lang, 1955. Int.: Stewart Granger, George Sanders, Joan Greenwood. USA. VOSE. 87 min.
Fritz Lang entró en la, historia del cine norteamericano por la puerta de, uno de sus estudios más brillantes pero más conservadores, la Metro Goldwyn Mayer. Allí, en 1936, recién escapado del nazismo, hizo, con verdadera furia, Furia, filme de genio radical que sufrió cortes de censura tanto en el guión como en el celuloide y que hizo ganarse a Lang el recelo a perpetuidad de sus patronos hollywoodenses. Tuvieron que pasar casi veinte años para que la Metro olvidase el poder transgresor de aquel filme y encargase otro al, como se le conocía, en los predios de Irving Thalberg, bastardo teuton. Este, filme fue Moonfleet, película de encargo que Lang aceptó rodar después de algunas modificacíones aparentemente insustanciales en el guión. Pero fue a través de éstas cuenta Lotte Eisner, por donde Lang, con endiablada habilidad, abrió las grietas por donde filtrar a una história que le era ajena los rasgos de su universo poético personal. El resultado fue bello y en algunos instantes maravilloso. Hoy, después de treinta años, la vigencia, tersura y vivacidad del filme son admirables.
El éxito del cine de Spielberg, Lucas y otros cultivadores actuales del cine de aventura fantástica ha desempolvado este filme que tiene mucho que ver, con el que les encumbra. Con menos medios, Lang da magistrales lecciones, de ritmo, emoción y arte de la aventura profunda. Lo que ahora se consigue, y no siempre bien, con un manojo de sofísticados aparatos trucadores, Lang lo hizo de manera insuperable con insuperable simplicidad. Los cortes sufridos por el filme, el happy end impuesto por la casa y las interferencias que sufrió hicieron a Lang insufrible el recuerdo de esta obra suya.
Pero en sus últimos años cambió de opinión y llegó a aceptar el odiado final impuesto, que tiene más miga que la de su aparente ingenuidad. El denso subsuelo de Moonfleet aprieta sobre este final convencional y lo empapa de una rara inquietud, que queda flotando.
Moonfleet es de esas películas que se devoran con tal, transparencia que el espectador no cae en sus negruras y opacidades hasta después de la proyección, en la que ha estado embebido por la mágica y matemática fluencia de la aventura. Se contempla Moonfleet como se suspira. El lado inquietante sale a flote cuando el suspiro ha pasado y se recapacita sobre sus oscuras resonancias, que quedan en la memoria y tiñen el celuloide con los colores secretos del celuloide soñado.
En este filme de encargo Lang introdujo algunas de las cuestiones mayores de su insondable mundo: la ambigüedad tras la exactitud de sus imágenes; la verticalidad de su visión geométrica de la aventura humana; la imprecisión de límites entre sus enunciados visuales del Mal y del Bien; el puente, de perturbadora familiaridad entre lo angélico y lo maléfico.
Todo esto, y mucho más, discurre sobre secuencias fascinadoras, engarzadas por un ritmo calmoso pero lleno de trepidación interior, que salta de composiciones de, exquisita sensibilidad pictórica, de tal manera que cada plano es un acto y cada acto una gloria de la inventiva, una sucesiónde joyas de Cine puro, no contaminado, clásico.
Ángel Fernández-Santos (El País 9-9-87)
|
20:00 SEMINARIO DE ANIMACIÓN: ESPAÑOLES EN LA INDUSTRIA DE HOLLYWOOD (3)
Mesa redonda sobre animación 3D con Igor Lodeiro (DreamWorks), Alfonso Caparrini (Pixar) y Daniel Peixe (Disney). Modera: Ana Esteban. Entrada libre recogiendo invitación en taquilla.
|
22:00 SEMINARIO DE ANIMACIÓN: ESPAÑOLES EN LA INDUSTRIA DE HOLLYWOOD (4)
Puss in Boots / El gato con botas, Chris Miller, 2011. USA. 90 min. Blu-ray. Sesión comentada en directo por Igor Lodeiro, Alfonso Caparrini, Daniel Peixe. Entrada libre recogiendo invitación en taquilla.
|